El Ladrillo
Es a la vez el más simple y el más versátil de los materiales, el más ubicuo y el menos valorado, tal vez debido a que resulta demasiado familiar. El ladrillo es uno de los materiales de construcción más antiguo y su historia se remonta a los orÃgenes mismos de la civilización.
El ladrillo de barro o adobe se inventó entre el año 10000 y el 8000 antes de cristo, el ladrillo moldeado se desarrolló más tarde, en Mesopotamia, alrededor del año 5.000 antes de cristo. El ladrillo cocido data, aproximadamente del año 3500, también antes de cristo. A partir de él la construcción de estructuras permanentes fue posible. La cocción le asignó al ladrillo la resistencia de la piedra, pero con la ventaja adicional de que se le podÃa dar forma con mayor facilidad y ofrecÃa además infinitas posibilidades ornamentales. Más tarde, con el esmaltado, no sólo fue posible realizar ricos ornamentos de ladrillo, sino producirlos en colores vivos. Los antiguos romanos construyeron muchos de sus grandes edificios con ladrillos. La combinación de ladrillo y hormigón para la estructura del panteón y de las grandes termas de Caracalla ha sido celebrada y señalada siempre, pero el empleo del ladrillo en la ingenierÃa y la forma en que era empleado en la decoración en el siglo II antes de cristo se pasa por alto con increÃble frecuencia.
Bizancio perfeccionó el sistema de fabricación del ladrillo romano y alcanzó niveles de perfección sorprendentes aún hoy, por ejemplo con la gran Iglesia de Snta SofÃa. En Asia, china desarrolló métodos para la fabricación de ladrillos con resultados notables en la resistencia y durabilidad de cada pierza, ejemplos que aún hoy se pueden apreciar en la Gran Muralla y en las antiguas Pagodas. Pero en la búsqueda del origen debemos remontarnos mucho más atrás en el tiempo. El ladrillo más antiguo del mundo se descubrió en 1952 en las excavaciones de Jericó, a orillas del rÃo Jordán, gracias a un equipo internacional de arqueólogos dirigido por Kathleen Kenyon. Cuando emepezaron las excavaciones, los erstos de la antigua ciudad se limitaban a un gran túmulo. Se trataba de una conlina que se fue formando durante miles de años en las ruinas de sucesivos asentamientos situados unos sobre otros. El de Jericó fue particularmente importante, pues se descubrió que contenÃa los restos de uno de los poblados más antiguos descubiertos hasta la fecha. De hecho era tan antiguo que se lo ubica en el NeolÃtico o la Edad de Piedra, perÃodo anterior a la invencÃon de la alfarerÃa o al descubrimiento de los metales. hasta entonces todos creÃamos que la alfarerÃa habÃa surgido al mismo tiempo que las primeras comunidades sedentarias. Esta célebre excavación dejó claramente demostrado que el ser humano habiá cosntruido asentamientos antes del uso de la alfarerÃa, cuando solo contaba con simples herramientas de silex. Estas ciudades primitivas se construyeron con ladrillos de barro. En las ruinas de Jericó se encontraron dos tipos de ladrillos. Los más antiguos datan del perÃodo que Kenyon calificó como neolÃtico precerámico “a” entre el 8300 y el 7600 antes de cristo, variban de tamaño y median aproximadamente 260 X 100 X 100 milÃmetros. Estos ladrillos primitivos tenÃan una forma similiar a una barra de pan y se hacÃan escarbando barro del suelo con la ayuda de un palo, mezclándolo con agua y amasándolo hasta darle una forma más o menos rectangular. Se secaban exponiéndolos al abrasante sol de las tierras de Oriente Próximo y una vez secos se empleaban para construir gruesas paredes, colocándolos en hileras y utilizando barro como mortero.
El segundo tipo de ladrillos que se encontró en Jericó era más trabajado. Calificado com o “ladrillo de caña”, se lo ubica en el NeolÃtico pre cerámico “b”(entre el 7600 y el 6600 antes de cristo) y tenÃa una forma muy similar al anterior, pero era más largo, fino y consistente, con un tamaño de 400 X 150 X 150 milÃmetros. Se los marcaba en la superficie superior con espinas de pescado o con la huella del dedo pulgar. En climas de estas caracterÃsticas se pueden construir paredes de barro sin la necesidad de utilizar ladrillos, pero el ladrillo secado al sol, o adobe, que es el término correcto, tenÃa una serie de ventajas. Primero los ladrillos se transportan con mayor facilidad que el barro, por lo que la pared se podÃa construir a mayor distancia de la fuente de obtención de los mismos. Segundo y más importante aún, la pared de ladrillos era más resistente, dado que cada ladrillo estaba totalmente seco cuando se lo colocaba. Luego, el ladrillo eliminó la necesidad de utilizar un soporte para sujetar a ambos lados de la pared para mantenerla recta mientras el barro se secaba, pues, en realidad, el ladrillo actuaba como un encofrado permanente. A pesar de que los ladrillos de Jericó son los más primitivos descubiertos a la fecha, es improbable que se trate de un caso aislado, por lo que se cree que hacia el séptimo milenio antes de cristo, la idea de hacer ladrillos a mano estaba ya bastante extendida. El gran problema de esos ladrillos estaba en su irregularidad, por lo que muchas veces dificultaba el encaster correcto. El siguiente paso fue el desarrollo del ladrillo moldeado, que supuso una importante revolución en estos primeros intentos de fabricar casas de ladrillos.












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