Las enfermedades estivales y la alimentación
En los meses de verano son típicos los transtornos intestinales. No es conveniente ignóralos. Hay
que recurrir a un médico si se presentan, especialmente si los pacientes son niños.
Un modo eficaz de prevenir estas enfermedades es cuidar la alimentación. La ingestión de comidas
excesivamente frías puede producir trastornos; por ello no es conveniente ingerir alimentos
inmediatamente después de sacarlos de la heladera si han sido expuestos a muy bajas temperaturas.
Será mejor dejarlos, por lo menos un cuarto de hora a temperatura ambiente para que pierdan su
peligrosa frialdad.
La limpieza de las frutas y verduras es fundamental. Más aún si serán consumidas crudas. Dos gotas
de lavandina por cada litro de agua eliminarán todo tipo de parásito que no desaparecería con un
lavado normal. Es conveniente dejar en remojo durante una hora las frutas o verduras, para mayor
seguridad.
Por otro lado, el cuidado de las digestiones, procurando no bañarse ni tomar sol durante su
transcurso, disminuirá aún más las posibilidades de padecer estos molestos trastornos.
Los platos de verano se presentan:
Los platos fríos han sido siempre estimulantes. Por lo general, una selección de hortalizas variadas
componían una entrada o un acompañamiento de otras comidas.
Con el tiempo, han visto crecer a su alrededor la imaginación, y así, de la sencilla ensalada, tan
común, hoy ha pasado sofisticadas combinaciones, las cuales permitieron descubrir recetas muy
originales y sugestivas.
Todos los ingredientes caben en una denominación tan amplia como la de “platos fríos” y, con el
tiempo y el crecer del arte culinario, ya no sólo son los vegetales los únicos llamados a ser
imprescindibles; pescados, carnes, legumbres e incluso frutas forman parte de los elencos de los
platos fríos. Y algo que, normalmente, se reserva para los meses calurosos hay se ha sofisticado de
manera tal que, pueden tener la misma importancia que un elaborado plato principal.
Son una variedad de platos que generalmente se toman antes de comer, y se sirven de entrada al
almuerzo o la cena. Los hay fritos, preparados con salsas, fiambres, carnes, huevos, hortalizas,
frutos de mar. Son una especie de calidoscopio, muestrario de lo que una comida puede ofrecer. Se
asemejan al prólogo de una obra, son imaginativos y despiertan la fanatasía.










